Negocios limpios




Hoy desearía hacerme con un cuerpo en alquiler
Que esté necesitado de esto mismo,
Un cuerpo ya hastiado
De su falta de fe.
Hoy desearía que te encarnases, viento,
En un hombre con brazos largos y fuertes
Un hombre vigoroso
Que supiese de fragilidades,
Un hombre cuya hermosura
Consistiese en bailar sin pensar en las estrellas que no lucen,
Cuyos sueños
Se fueran construyendo a la luz de la mañana que nos encuentre
Dormidos y felices en un colchón sin dueño.
Un hombre que de repente se emocione con mi mirada
Y  ría con mis palabras,
Un hombre que no conozca el miedo
Cuando yo le susurro en las orejas,
Al que no le asuste la humedad de mi nocturno vaivén,
Un hombre que me busque
Completamente ebrio de nosotros.
Hoy quisiera anunciarme
Como un etéreo cuerpo en alquiler,
Listo para dejarse sorprender
por las curiosas leyes de la química.
Quisiera ser tu regalo, liviano en apariencia
Y tan lleno de ganas de obsequiarte
con este mar de sensaciones.
Quisiera que este par de piernas
Rodease tus inquietudes
Y les dotase de raíces,
Que mis largos abrazos
Alimentasen los deseos que la noche magnifica
Y que nuestros besos
Descargasen tormentas eléctricas
Que alumbren la mitad de ese mundo
Que con risas y sudor,
 con llanuras inacabables y escarpadas pendientes
Y con alguna que otra discusión profunda
Y, por supuesto, millones de rincones,
Estamos por empezar a trazar.




























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