Indulto
Indulto
Hace ya algunos siglos me cansé de
sentir:
Ordené por tamaños todos esos
fantasmas traviesos
Siempre correteando en la
persistencia
De mi ingrata memoria abigarrada.
En fila horizontal, de mayor a
menor
Se agolpan como Dios los trajo al
mundo
Las siluetas de amados y de amantes
Que chisporrotearon en mis almas un
día
Que volaron, o rieron, o me
enseñaron a descansar entre
etéreos pedazos de una ferviente
nada.
Amenazante, me erigí en verdugo,
Cansada de los ecos de juventud
Que martilleaban perennes debajo de
sus sombras:
Los puse firmes, metralleta en mano
Y apreté como pude ese pequeño
chisme
Que los llevó al destierro.
Indiferente, lejano, ajeno a mis
desvelos
Ondeaba tu pelo
Tu gesto, tus palabras,
Tu risa, tus rarezas
Y esa mueca de dolor que yo tiendo
a inventar
para mentirme por vez infinita.
Sorda ante los lamentos de los
malheridos
Te miré como quien va a la guerra
Y no pude matarte.
Y la ingrata memoria me devuelve a
diario
El eco de los ecos de este
incólume, alevoso,
Obcecado, ensañado,
Consumido e insano deseo de
imposibles.
Comentarios
Publicar un comentario