Maldita noche
A mí
Que la madrugada me reservaba sus
abrazos
Que me daba solaz en el silencio
Que me albergaba sorpresas
coloridas
A mí
Me despierta con prisas, me
recuerda
Que el monstruo que me habita ha
renacido
me llena de sudor y de temblores,
de horrores de mí misma
Y de un escalofrío subterráneo
Diabólicamente contiguo a la
dermis.
A mí
la oscuridad que propiciaba nuevas
vidas
Se empeña ahora en recordarme
Todos los vaticinios más sombríos.
Se me agolpan recuerdos,
Como amenazas lúgubres del alma
La cordura me tiembla
Y ya no brillan las ganas de jugar.
Tirito, como una hoja fatigada a
punto de caer,
Como reo culpable y condenado.
Pierdo las emociones, titubeo,
Buscando a tientas un deseo,
Buscando a tientas con la mano,
Estirando el brazo como si hubiera
algo,
Como si un cuerpo fuerte al otro
lado
Pudiese apaciguarme.
Pero no hay nada,
Sólo la tentación.
Te buscaría, te gritaría,
Me colaría íntima bajo tus brazos,
Convertida en infante con terrores
nocturnos:
Te buscaría las palabras y la boca
Te buscaría las ganas de mí,
Ansiosa por tener un cuerpo al que
incendiar.
Pero no estás,
como no hay lugares para los sin
techo,
Como no hay compasión para los
despojados,
nada a lo que agarrarme.
Y me baño en el peligro de mi angustia
Y vuelvo a la contienda, y se
debaten
Mil formas de tristeza entre mis
pliegues
Y me acuno como puedo
Entre imágenes pétreas que
Se suceden como engendros
En un descabellado intento por
Echar mano
De todo lo que cubre mi memoria.
Y mientras, entre tilas y melisas,
Visualizando o prometiéndome
presentes más benignos,
Me voy anestesiando
Con la ingenua esperanza de que
llegue
El día deseado en que esta mano,
Cuando eche mano de lo que tiene al
lado
Pueda dulcificarse con el tacto
caliente
De una piel
que haya empezado, como por pura
magia,
A deleitarse con el roce de la mía.
#elclubdelospoetasvivos
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