Mi primer alarido en blog

Oleadas

Tú me estallas
Me provocas aun cuando no me miras,
Arrebatas mi pálpito,
Me dibujas una sonrisa idiota,
Desapaciguas mi madurez.
Tú provocas verdaderas oleadas
En este torbellino imparable que devengo
Cuando tu sombra acecha.
Yo te culpo
De transformarme en una incontenida
Ninfa a tus órdenes:
Te culpo por desordenarme el alma con mirarte,
por este circular en tu marea
aun cuando ya no existes y te vas
y tu rostro se deforma y logro reponerme
y te devuelves silencioso en el sueño involuntario.
Oh, estas malditas palabras
Que no podrán jamás competir
Con mi alma desbocada al calor de tus  sutiles labios.
Yo te celebro cuando sonríes,
Me ahogo en la tragedia cuando el dolor te nubla,
Y me transformo en aire para poder rozarte
desde que no me amas.
Ya lo sé, ya lo sé:
A veces me reprendes, con gestos, con desmanes,
“No me busques más”,
el eco de tu no resuena, inquieto
Pero no puedo, no me puedo retorcer
Se me encarama el alma a tu recodo
Y necesito abalanzarme desnuda
A esas palabras que me hacen cosquillas
En el nudo infeliz de la garganta.
Quisiera hacerte caso, ser dócil,
despojarte
de este eterno sollozo,
quisiera no ser una interrupción:
quiero ser invisible o
indiferente a mí:
y sin embargo, esta vanidad errante
que sigue alucinando, que te sigue acosando
en mi silencio roto, en este simulacro
incapaz de engañar con maestría.
Cuán ruín y empedernido es
El amor absurdo:
Eterno y descosido,  un remiendo fácil
para la cobardía.
Me confunde, me atrapa
Me enreda en distorsiones:
Me envejece, me envilece, me devuelve al círculo.
Yo no sé qué será esta insensatez;
Probablemente sólo eso,
La voluntad narcisista de suscitar pasiones que no quedan:
La redención por lo que nunca hiciste,
El placer momentáneo que alivia este dolor constante.
Yo no sé qué será que me une a ti,
Además de este trozo de vida
Hermoso.
Es la belleza, las estrellas; son los susurros,
Los futuros, la tierra virgen,
El renacer.
Yo no sé cómo puedo hacer para darte las gracias
Y no ahogarme en arrepentimientos.
Yo no sé cómo hice para ser
Una contradicción hecha pedazos
Que acaba sonriendo con cierta esperanza.
Yo me debato entre mi lucidez
Y el sinsabor de habérmelo buscado:
Yo quiero creer en mí tanto
Como  logro adorarte
Cuando te tengo a tiro
y no hay nada, nada, nadie,
que me detenga.

















Comentarios

Entradas populares