Seamos sincera
Vuelves de nuevo a mí ostentando desgarro
Se diría que orgullosa de miserias.
Yo me canso de tanta letanía,
Me agota el rostro salpicado de rojos
Que te enmarca
Y esos surcos que afean
los espejos de tu alma.
Las noches que te arropas
Buscando el consuelo entre mi dermis
Tu frío de vivir en mis vísceras,
Tu llanto con el que no tengo ni idea de qué hacer.
Tengo ganas de mandarte al carajo.
Anda,
Ponte un buen par de zapatos,
Déjate de patrañas,
que no ha lugar:
te lo inventaste todo
para ocultarte al mundo,
o para consolarte
en contra del desierto de un fracaso.
Fue así:
mejor mentirse que morir
ante la indiferencia.
Nos conocemos:
esas ansias de ser,
De protagonizar,
en las entrañas,
Miles de fantasías robadas a la noche
desde aquel verano precoz
de nostalgia infantil.
No puedo sino compadecerte,
Pero no puedes seguir,
No sigas jugando a lo que no es.
No ha acabado,
No ha acabado:
Si quieres puede empezar.
Si tú quieres crecerá una mujer
De esos restos tristes del naufragio
Y todavía está por verse
Si queda lo mejor.
Comentarios
Publicar un comentario