A toi
Capitán angustia
Regalando sonrisas
Con ese barniz de muñeco roto.
Todas las palabras con que adornas el barrio
Se escapan por el bolsillo roto si te asomas a ti.
Y me duele.
Ojalá ver no fuese tan maldita cruz:
Me mató el desconsuelo disociado
Que invade tus terrenos,
La palabra al pedo, la contradicción de tus sinsabores
Que hoy fueron los míos.
Tu mirada sin órbitas, ondeando en la nada
fisgando de reojo por si acaso:
Estás alerta,
Como niño que espera
Y espero que eso sí te salve.
Me recuerdan tus gestos
Un vals en Plapouta Street
Algunos siglos ha,
Con algo más de energía
Pero con menos ganas.
Me recuerdan los labios,
siempre dispuestos a decir,
A un mendigo cansado,
Como si ya supieras, de antemano,
Que nadie habrá que amanse tu salvaje condición
-Diría salvajidad,
y debería existir, me gusta más-
Espero que te equivoques,
Que encuentres el remanso
Que te abandones,
Que la cautela inútil que te escuda
Se derrita de a pocos,
Que no te ahogues mientras te defiendes,
Que no calcules tanto,
Qué agonía comprobar el valor constante de una vida!
¿Qué te hizo vivir en esas aguas muertas?
Ya sé, ya sé que el desafío
Es mirar a la otra orilla,
Pero si miras, mira,
Tú, sí, guerrero errante,
Admítete el saqueo y entonces,
Entonces podrás ser ese (absurdo, innecesario) héroe.
Comentarios
Publicar un comentario