Deportes de impacto



Y me enveneno
de confianza
Y añado ceguera
a las transparentes aguas,
le otorgo inmensos plazos
A la realidad,
para agonizar a mis anchas:
 vamos siempre bien de tiempo en eso.
Así, con treguas, voy braceando
y ahora ya son tres
Las tablas que nunca me salvan,
gritándome a deshoras desde la superficie,
alegando esas ajenas tempestades.
Y me sigo echando enormes patrañas
al  sufrido rostro que aguanta los golpes,
Soy experta en boxeo.
Hasta que llega el ansiado momento
En que me cuento
La verdad,
me doblo un poco,
algunas secuelas se resbalan
por los pliegues que sellaban la entereza.
Otras perecen de puro absurdo
Y el cuerpo se me estremece de libertad.
Habitar la ausencia,
En medio de maduras quimeras,
(ojalá fuesen infantiles)
Armarse de valor para volver adonde siempre.
Y aullar feliz sabiendo que está mejor así.


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