Escisión
La hora bruja existe,
con su afán de descontrol,
acromática,
Todos sus síntomas enajenados.
Se aparean fantasmas
y peligros,
No llegan las bondades,
El terror se hace noche y tú debes mirarlo
Presa del maldito poder
de sus muñecas.
Ahí
Aprendes a rezar,
Aprendes a velar por la humanidad,
Te eriges en defensora de lo que no posees,
Te arrodillas y deseas
Solamente un descanso.
La hora bruja son todas estas horas sin amor,
Una amalgama de dolores muertos
Que buscan revivir, como fantasmas baratos.
Y hay que bailar, comenzar de nuevo el espectáculo
Para que arrullen sus condenas.
Y sí que llega el día, pero sigues tumbado
Junto a la impenetrable soledad
Y vuelves a pensar en todas esas vidas
Que pudieron ser:
un momento de duda,
Un cierto escalofrío,
Una media vuelta
Y una canción para olvidarlo todo.
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