Impresiones


Aún te veo y te respiro, aún te lamo
A lomos de ese caballo desbocado que te habita
Y te aleja,
A medias entre el cálculo y el sinvivir,
Con tu envoltura hermosa de redentor.
Aún veo las desmesuradas órbitas de tus espejos rotos
Sonrientes, exageradas,  fingiendo tanta fe.
Y te escucho como si fueras el eco que no te pertenece.
Y la existencia crepita asincrónica,
Doblegándonos a su voluntad,
Como hojas crujientes en el sol del otoño
Maceradas en el almíbar dulce de las promesas.
¿Qué repentinas sombras colorearán los cedros este día
Para cambiar el iris de su espectador
Y propiciar un par inesperado de piruetas?
¿Qué nuevas alegrías soplarán torbellinos
Y darán descanso a  la espiral profunda inacabable?
Me muero por vivirlas.



Comentarios

Entradas populares