Noches en Blanco



Conjurando al sueño,
Dejando que se infiltre cierta calma por entre estas oleadas.

Velando
Hasta el infinito,
Una luz tenue en las pupilas,
Una luz tenue de placidez
Frente al arrítmico resuello
De un millón de ideas
Atolondradamente predispuestas
A taladrar las zonas más duras de la testa.
Yo quisiera cantar
Con esa voz aguda y armoniosa de las ninfas,
Dormir al son de un violín errante
Con la conciencia limpia de los niños.
Yo quisiera tener
Un interlocutor de vez en cuando,
Un meloso abrazo nocturno
Un necesitado que me sueñe consuelo.
Yo no puedo ser
Este esqueleto solitario empeñado en poderes imposibles:
No puedo ser la que se queda
esperando sin prisas a que el viento la cambie de lugar.
Yo quiero ser un marinero,
Uno valiente que no mire atrás.
Me he cansado de patrañas;
No soy Calipso,
No puedo emular heroicidades
Ni perderme impasible en otros mundos.
Yo quiero calideces, simpatías,
Quiero palabras a la vuelta de la esquina,
Despertares alegres, caricias callejeras;
Quiero risas y quiero descontrol
Y gente, mucha gente, y olvidar el destierro.
Y habitar otras islas, y descubrir si el mundo
de verdad tiene un revés.
Y si lo tiene, encontrarle las costuras
Y abrirlo en canal
Y bucearlo
Y dejarme la piel
Y remendar con ella el minúsculo mar de alguna tierra
Que me devuelva las ganas
de tener algún puerto.



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