Ociosa
Pasa el tiempo y yo
Sólo quiero jugar:
Saltar detrás de Chronos, tirarle
de los pelos
Dejarlo sin memoria y devorarlo,
Poquito a poco, sin ninguna prisa,
Inyectando en sus carnes la cruel
lentitud de la existencia.
A la memoria,
A la memoria la despedazaba yo
Descuartizada sin piedades,
Para que deje de martillear
en cada nueva vida que me acecha:
Jugaría con ella a un escondite sin
final
Y sería verdugo sin conciencia.
Con la piel,
con esta piel que fiel a mis
ahíncos
Va tatuando en sus células dolores
y sentires,
Jugaría a las caricias:
Lametones eternos llenos de jugo
intenso
de ése que borra todas las
cicatrices.
Con mis recuerdos de la infancia
jugaría
A un escenario de rostros
retornados,
Con esas voces agudas que una vez
fueron grito de guerra.
Con el miedo, echaría otro pulso
Dejándole ganar para que crea
Que vuelve a convencerme de mi
fragilidad;
Y con un fuerte abrazo le dejaré
caer
que con él o sin él pienso seguir
viviendo.
Con la soledad, con esta soledad
que a veces pesa
Y otras veces me tienta como musa
celeste,
Quisiera un tirayafloja pequeñito:
Si tú me dices ven, déjame en paz,
al menos una noche.
Con los amores, ¡ay, con los
amores!,
Volvería a vivirlos
a todos los que fueron,
A los pequeños les daría una vuelta
Con las manos cogidas, de esas de
siglos ha:
A los grandotes, un monumento,
Un coliseo donde poder velarlos
y volarlos, con esas alas tibias
regaladas
que sobrevivieron –pese a todo- al
incendio.
Con los dolores daría volteretas,
Para mezclarlos con el vértigo
Del azar, que siempre
apaciguó las cosas.
Con los fracasos jugaré a la
verdad,
Mientras respiro algún aroma grato
Que les reste tragedia.
Pasa el tiempo y yo sé que es sólo
jugando que se sigue
si es que quieres seguir.
Con los sueños, sólo podré soñar:
Son demasiado serios, con ellos no
se juega.
Acataré sus dictados,
Escucharé sus voces disonantes,
Ondearé en sus descabellados
evangelios
y bucearé sumisa en sus caprichos,
urdimbre de la urdimbre de este
amasijo
que hoy por hoy sólo piensa en
jugar.
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